Yo creo que es un cúmulo de circunstancias. Primero, no somos flexibles como podíamos ser con 20 o 30. Es decir, cuando eres más joven y vives con tus padres o en un piso compartido, irte el fin de semana con un grupo u otro, a 50 kms o a 400, da un poco igual. Ahora te planteas que si con quién dejo al perro (el que tenga, no es mi caso, pero puede ser), que el lunes tengo que trabajar y me voy a dar una paliza, que este fin de semana no, por tal o cual razón. También, tenemos miedo a que nos juzguen pero juzgamos más; "uy, me ha preguntado que si creo en el karma, este/a está flipando", "buah, es muy pijo/a", "uf, qué poca profundidad"... tampoco es que crea que se tengan que establecer vínculos o amistad sin tener nada en común, sólo por tener compañía con la que socializar, pero sí creo que buscamos demasiado a "nuestra imagen y semejanza". Por otra parte, la mayoría de las personas esperan encontrar un vínculo romántico/sexual y, cuando uno no lo va buscando, le da una pereza infinita que todo vaya enfocado al mismo fin. He estado en varios grupos en los que, al final, lo que la gente quería era ligar y/o emparejarse. Además, a estas edades, la mayoría de las personas tienen hijos que no son aún tan independientes y padres que empiezan a ser más dependientes. Concluyendo: que además de las trabas que tenemos por situación vital, nos ponemos unas cuantas más.