Hola Isabel, es una pregunta muy bonita, muy filosófica. Sabes, durante muchos años pensé que la vida consistía en encontrar un propósito o una misión, algo más grande que uno mismo. Actualmente tengo 30 años, pero empecé a pensar así cuando tenía unos 21 o 22 años y durante mucho tiempo estuve buscando ese propósito o esa misión. Hice cursos, leí libros, probé cosas... pero nunca lo encontré. No hace mucho me di cuenta de que esa búsqueda, en lugar de hacerme feliz, me estaba haciendo sentir frustrada e infeliz. Sentía que, si no encontraba una gran misión, mi vida de alguna manera estaba incompleta. Pero con el tiempo entendí que quizá el problema no era que yo no la encontrara, sino que estaba buscando un tipo de propósito que no tenía por qué existir para todo el mundo. Entonces pensé que quizá mi propósito era simplemente ser feliz, pero nadie puede ser feliz todo el tiempo. La vida tiene momentos buenos, malos y otros simplemente normales. Ahí entendí que, más que perseguir la felicidad, lo que realmente me hace feliz es ir construyendo una vida que se parezca a la que quiero vivir. Ahora creo que la vida consiste en vivirla de forma deliberada. Es decir, construir poco a poco una vida que se parezca a la que realmente quieres vivir, en lugar de la que se supone que deberías vivir. Si sueñas con tener una familia, trabajar por ella. Si quieres vivir en otra ciudad, intentar hacerlo realidad. Si te hace feliz tener flores en casa, tenerlas. Si disfrutas de un café tranquilo cada mañana, darte ese momento. Si te llena ayudar a los animales, hacer voluntariado. Si te gusta vestir de una determinada manera, hacerlo sin pensar tanto en lo que esperan los demás. Muchas veces seguimos caminos porque parece que es lo que toca o porque la sociedad dice que así debería ser, cuando en realidad quizá ni siquiera es lo que queremos. Eso me pasó en muchas áreas de mi vida. Por esa misma razón me gradué apenas el año pasado, porque durante mucho tiempo me resistí a estudiar lo que estudié. Sentía que Comunicación no tenía el mismo peso que Ingeniería o Derecho porque eso era lo que, de alguna manera, la sociedad me había hecho creer.