Casi siempre que hablamos de hambre emocional intentamos identificar si estamos sintiéndonos tristes, estresadas, cansadas, solas... Pero puede haber algo más detrás: la restricción. A veces, lo que percibimos como hambre emocional es ruido mental derivada de un periodo largo de restricciones y prohibiciones. No poder comer un alimento que te gusta o no permitirte comerlo al final pasa factura. Y casi siempre desemboca en una sobreingesta = "atracón". ⚠️ Aquí quiero matizar que el no comer un alimento también puede ser una decisión consciente y nacer del autocuidado y el bienestar. Pero cuando en su lugar nace del miedo y el control... es cuando después desemboca en sobreingesta. 📩 ¿Qué opinas? ¿Cómo te sientes con esto?