Durante mucho tiempo evitรฉ mirarme en mis propios espejos. No porque desconociera mi rostro, sino porque temรญa encontrar en รฉl a todas las mujeres que habรญa sido y a aquellas que habรญa perdido en el camino. Pero los aรฑos pasaron. Los ciclos se cerraron, las pรฉrdidas me transformaron y la vida fue despojรกndome de identidades que ya no me pertenecรญan. Hasta que comprendรญ que no podรญa continuar huyendo de mรญ misma. Un dรญa reunรญ el valor para detenerme frente al espejo y emprender un viaje a travรฉs de mis sombras. Entonces descubrรญ que aquel reflejo no mostraba solamente mi rostro, tambiรฉn contenรญa el movimiento de mi cielo y la historia escrita en mi mapa astral. Mi primer encuentro fue con Urano, quien me recordรณ que nunca estuve rota; simplemente habรญa nacido para ser diferente, romper moldes y vivir con autenticidad. Despuรฉs conversรฉ con Jรบpiter. รl me devolviรณ la fe, ensanchรณ mis horizontes y me impulsรณ a buscar respuestas en el conocimiento, en los viajes visibles e invisibles y en los misterios del alma. Continuรฉ avanzando hasta encontrarme con Saturno, el gran maestro, situado en lo mรกs alto de mi mapa, junto a mi Medio Cielo. A travรฉs del tiempo, las pรฉrdidas y las pruebas, me enseรฑรณ que la verdadera seguridad no se encuentra afuera, sino en la fortaleza que construimos despuรฉs de cada caรญda. Mรกs adelante apareciรณ Neptuno, quien me hizo perderme para que pudiera encontrarme. Disolviรณ mis antiguas certezas, pero abriรณ en mรญ las puertas de la intuiciรณn, la sensibilidad y la conexiรณn con todo aquello que los ojos no pueden explicar. Finalmente lleguรฉ hasta Plutรณn, el gran alquimista. รl me condujo a las profundidades de mi propia sombra, me obligรณ a soltar aquello que ya no tenรญa vida y me revelรณ que la muerte de una identidad no siempre representa un final, algunas veces es el acto de amor que precede a un renacimiento. Hoy vuelvo a mirarme y reconozco en mis ojos a la niรฑa que soรฑรณ, a la mujer que tuvo miedo, a la que amรณ, a la que cayรณ y a la que aprendiรณ a levantarse. Comprendo entonces que mi mandala astrolรณgico nunca hablรณ de un destino inamovible, sino de un proceso continuo de transformaciรณn.