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11 contributions to Escuela de Venus
Venus, un nuevo comienzo, un gran cierre
Durante unos 584 días aproximadamente 19 meses, Venus alterna entre estrella matutina y estrella de la tarde. Pero este Venus Star Point también marca el cierre de una secuencia mayor. Según el enfoque de Arielle Guttman, concluye una etapa de aproximadamente cien años en Escorpio, de 1926 a 2026. Los puntos de conjunción se desplazan gradualmente por el zodíaco y esta rama del patrón da paso a Libra. Desde la mirada simbólica de la astrología, esta transición nos invita a revisar cómo vivimos la intimidad, la confianza, el poder y los recursos compartidos, para construir vínculos con mayor reciprocidad, acuerdos y equilibrio. El cierre puede expresarse en una manera de relacionarnos que estamos listas para transformar, soltar el control, hablar con honestidad o aprender a compartir sin perdernos. Una nueva vuelta de Venus comienza mientras un capítulo más amplio llega a su fin. ¿Qué forma de amar y valorarte deseas dejar atrás, y cuál quieres cultivar?
Venus, un nuevo comienzo, un gran cierre
Y un día… decidí mirarme en el espejo
Durante mucho tiempo evité mirarme en mis propios espejos. No porque desconociera mi rostro, sino porque temía encontrar en él a todas las mujeres que había sido y a aquellas que había perdido en el camino. Pero los años pasaron. Los ciclos se cerraron, las pérdidas me transformaron y la vida fue despojándome de identidades que ya no me pertenecían. Hasta que comprendí que no podía continuar huyendo de mí misma. Un día reuní el valor para detenerme frente al espejo y emprender un viaje a través de mis sombras. Entonces descubrí que aquel reflejo no mostraba solamente mi rostro, también contenía el movimiento de mi cielo y la historia escrita en mi mapa astral. Mi primer encuentro fue con Urano, quien me recordó que nunca estuve rota; simplemente había nacido para ser diferente, romper moldes y vivir con autenticidad. Después conversé con Júpiter. Él me devolvió la fe, ensanchó mis horizontes y me impulsó a buscar respuestas en el conocimiento, en los viajes visibles e invisibles y en los misterios del alma. Continué avanzando hasta encontrarme con Saturno, el gran maestro, situado en lo más alto de mi mapa, junto a mi Medio Cielo. A través del tiempo, las pérdidas y las pruebas, me enseñó que la verdadera seguridad no se encuentra afuera, sino en la fortaleza que construimos después de cada caída. Más adelante apareció Neptuno, quien me hizo perderme para que pudiera encontrarme. Disolvió mis antiguas certezas, pero abrió en mí las puertas de la intuición, la sensibilidad y la conexión con todo aquello que los ojos no pueden explicar. Finalmente llegué hasta Plutón, el gran alquimista. Él me condujo a las profundidades de mi propia sombra, me obligó a soltar aquello que ya no tenía vida y me reveló que la muerte de una identidad no siempre representa un final, algunas veces es el acto de amor que precede a un renacimiento. Hoy vuelvo a mirarme y reconozco en mis ojos a la niña que soñó, a la mujer que tuvo miedo, a la que amó, a la que cayó y a la que aprendió a levantarse. Comprendo entonces que mi mandala astrológico nunca habló de un destino inamovible, sino de un proceso continuo de transformación.
Y un día… decidí mirarme en el espejo
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@Natalia Argüello Qué hermoso leerte y sentir cómo esas palabras te llevaron a reencontrarte con cada una de tus versiones. Creo que ahí reside una de las mayores bellezas de la vida, poder mirar hacia atrás y reconocer que incluso nuestros miedos, caídas y caminos inesperados tuvieron un propósito en nuestra evolución. Muchas veces creemos que nuestros sueños deben cumplirse exactamente como los imaginamos, hasta que el tiempo nos enseña que la vida tiene maneras mucho más sabias de llevarnos hacia aquello que necesitamos experimentar, y qué maravilloso llegar a ese momento en el que ya no miramos el pasado desde lo que nos faltó, sino desde la gratitud por todo lo que nos permitió ser. Gracias por compartir una reflexión tan íntima y hermosa. Me quedo con esa imagen tuya frente a la inmensidad del mar, porque de alguna manera seguimos siendo aquella niña que le confiaba sus sueños al universo, solo que hoy tenemos más historias que contar y más motivos para agradecer. Me presento mi nombre es María y soy quien escribe estas reflexiones. Saludos
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@Mar Sandoval 🙏🏻
Lo que sentimos, lo que callamos y lo que merecemos
Hay momentos en la vida en los que sentimos que algo dentro de nosotros comienza a cambiar silenciosamente. Apenas podemos nombrarlo: una incomodidad que antes ignorábamos, un deseo que vuelve, una conversación después de la cual ya no logramos sentirnos iguales. La identidad que nos sostuvo durante años empieza a quedarse pequeña para la persona que estamos llegando a ser. Desde el lenguaje simbólico de la astrología, la Luna a 23°21′ de Escorpio, quien esta noche se despide de esta energía profunda y Venus retrógrada a 6°26′ del mismo signo orientan la mirada hacia nuestra intimidad. Comparten un territorio zodiacal, aunque sus casi diecisiete grados de separación no constituyen una conjunción estrecha. Su encuentro se comprende a través de los temas de Escorpio: confianza, vulnerabilidad, deseo y transformación. La Luna representa nuestras necesidades emocionales y las respuestas con las que buscamos seguridad. Venus habla de lo que valoramos, de cómo nos vinculamos y de aquello que deseamos recibir y disfrutar. En Escorpio, ambas nos ofrecen un lenguaje para explorar cuánto nos permitimos sentir y qué sucede cuando amar implica exponernos. Allí donde decimos «estoy bien», puede existir una emoción esperando ser escuchada. Es donde creemos haber elegido libremente; quizá descubrimos una costumbre que alguna vez nos protegió y hoy limita nuestra manera de vivir. La Luna pone el foco en lo que sentimos ahora. Venus retrógrada invita, simbólicamente, a revisar la historia de nuestros afectos y de nuestras elecciones. Una emoción presente puede abrir la puerta a una pregunta antigua: cuánto de nuestra forma de amar nació del deseo de compartir y cuánto de la necesidad de sentirnos elegidos. A veces seguimos sosteniendo un vínculo, una imagen o una promesa porque todavía no sabemos quiénes seríamos al dejar de sostenerlos. Podemos desear cercanía y sentir miedo cuando alguien se aproxima. Anhelar libertad y buscar garantías antes de dar un paso. Querer mostrarnos y necesitar que la mirada ajena confirme nuestro valor. Estas contradicciones dibujan una geometría interior: cada deseo encuentra un límite, cada temor protege algo y cada silencio conserva una historia.
 Lo que sentimos, lo que callamos y lo que merecemos
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@Paola Volpato así mismo Venus nos pide no dejar de ser fieles a nosotros mismo, que antes de amar a otros debemos amarnos a nosotros
Hoy 3 de octubre….
he decidido iniciar a Venus Rx en scorpio, como en esta imagen. Feliz día!
Hoy 3 de octubre….
Arquitectura invisible: lo que las hormigas me mostraron sobre mi diseño interno
Observar la naturaleza me recuerda que la vida no siempre opera desde el caos, aunque nuestra percepción limitada pueda hacernos sentir lo contrario. En los procesos vivos parece existir una inteligencia silenciosa que organiza, adapta y sostiene. Las hormigas expresan con claridad ese principio. Dentro de una colonia, cada hormiga cumple una función vinculada con las necesidades del conjunto, unas construyen, otras buscan alimento, protegen o cuidan. Su movimiento individual forma parte de una estructura colectiva que no siempre podemos ver desde afuera. Al contemplar esta organización, encontré una posible correspondencia con la astrología; es por ello que decidí aplicarla y verificarla tomando como punto a observar mi carta natal. Durante el ejercicio de reconocer mi diseño, observé que mi energía también parece necesitar una organización interior antes de manifestarse plenamente. Mi Sol en Leo representa el deseo de expresar identidad, creatividad y propósito, así como la necesidad de ocupar un lugar propio en el mundo. Sin embargo, esa expresión convive con mi Luna en Cáncer, que señala una sensibilidad profunda y la importancia de sentir seguridad emocional antes de abrirme por completo al exterior. Marte en Aries, por su parte, aporta una energía directa, independiente y capaz de iniciar. Puede responder con rapidez, aunque su expresión se vuelve más consciente cuando encuentra una dirección clara y un centro interno que la sostenga. Así, en mí parecen coexistir dos movimientos: el impulso de avanzar y la necesidad de reconocer primero aquello que emocionalmente tiene sentido. La imagen del hormiguero me ayuda a comprender esta dinámica. Antes de que el movimiento sea visible en la superficie, existe una red interna que lo sostiene, túneles, recorridos y espacios construidos mediante una acción continua. Nada permanece completamente fijo; la estructura también se adapta a las condiciones del entorno, lo que me lleva a discernir, que quizas deberiamos contemplar la carta natal de esa manera semejante. No como una definición cerrada de quiénes somos, sino como un mapa simbólico que muestra nuestras tendencias, ritmos, recursos y formas particulares de relacionarnos con la vida. No determina cada paso, pero puede ayudarnos a reconocer cómo organizamos nuestra experiencia y desde dónde elegimos actuar.
Arquitectura invisible: lo que las hormigas me mostraron sobre mi diseño interno
1 like • Sep 15
@Emely Ruiz M. Gracias por tu bonita forma de verlo pienso que si efectivamente la astrología también nos enseña justamente eso, a reconocer las señales de nuestra arquitectura invisible antes de que se manifiesten.
1 like • Sep 15
@Erika Huerta Muchas gracias. Sí, creo profundamente que todos formamos parte de un todo y que, al observar la naturaleza, también podemos reconocernos a nosotros mismos.
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Maria A Rincon
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@maria-a-rincon-1973
María Ale Rincon

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Joined Sep 13, 2026