Cuerpo, gracias por respirar por mí incluso en los días en que olvido detenerme, por recordarme con cada inhalación que sigo aquí, viva, presente y avanzando. Cuerpo, gracias por sostenerme, por mantenerme en movimiento, por respetar mis tiempos y regalarme la energía necesaria para afrontar cada día. Gracias por acompañarme con paciencia en cada paso de este proceso de transformación. Cuerpo, gracias por permitirme despertar cada mañana y disfrutar de mi vida. Gracias por todo lo que haces en silencio, por adaptarte, sanar, aprender y crecer conmigo. Hoy te miro con gratitud porque sé que estamos cambiando juntos, y porque cada día me acercas un poco más a la persona que estoy construyendo.