Llevo 2 semanas cuestionándome todo lo que he hecho en 2 años. No tengo una startup, no soy tecnológica, simplemente vendo lo que he aprendido en los libros, el trabajo y la vida. He escuchado a mis clientes, he acertado y me he equivocado más. He luchado con mis trancas (o "creencias limitantes" como le dicen ahora) y me he conocido como nunca antes. He crecido y me he sacado el piso varias veces. Conclusión: lo que tengo no es un negocio, es una parte de una oferta de valor. Por eso no me cansaré nunca de preguntar "quién es tu cliente" a quienes me cuenten de sus problemas de sus negocios. Porque ahí está la madre del cordero. Si no entiendes por qué paga la persona que te va a comprar, puedes tener una idea brillante, un producto genial, un desarrollo perfecto, pero si la persona que tiene que pagarte no ve cómo eso encaja en su vida y con sus problemas, no hay forma de que se valore tu trabajo. Desiste, cambia, evoluciona, busca otro problema, pero no te gastes más en esa piscina donde no hay agua para nadar. ¿Qué hago ahora? Pues cambiar mi audiencia hacia una que no vea lo que ofrezco como una parte de la propuesta, sino como una oferta completa. Soy facilitadora de procesos estratégicos: te hago las preguntas que aclaren qué es importante en tu problema (de negocio), te ayudo a poner foco en eso y te empujo a ejecutar un plan con métricas. Si no crees en los procesos, no soy la persona, porque no vendo recetas mágicas. Si no estás dispuesto a cuestionarte cómo lo has hecho, tampoco soy tu persona. Si solo la meta de venta es tu foco, busca un especialista en marketing. Mi expertise es cuestionar y priorizar, analizar y encontrar las raíces de los problemas. En este momento (fines de junio) esto sirve muchísimo para identificar qué haremos el segundo semestre. Acabo de sacar la certificación de Futuregg como Capitán OKR. Si tienes un equipo y se sienten como hamster en rueda aceitada, quizás es momento de invertir en una planificación con OKRs que los haga realmente bajarse de la rueda y entrar en carrera.