Hice mi tarea. Me senté con ChatGPT y conversamos con números en mano. Resultado: me estaba autoflagelando y drenando mi energía. Durante enero logré hacer varias cosas por primera vez, y me encontré de frente con el gran aprendizaje del que todos hablan mucho, pero que hoy creo que pocos realmente lo asimilan: si no cuidas tu energía, no rindes. Para darles contexto, me dio una úlcera que me hizo frenar, cambiar alimentación y lo vicios por un periodo de 15 días de limpieza total. Y aunque pensé que iba a estar mucho más débil, fue todo lo contrario. Además me obligué a tener algunas interacciones sociales no muy cómodas (sin un trago alfrente), y me confirmé lo mucho que valoro las buenas conversaciones, las personas positivas y las ganas de vincularse con gente que no victimizada. Hoy estoy recuperada, con exámenes y doctores pendientes por cierto, pero con más energía que antes para avanzar. Más concentrada, más motivada, más enfocada, más disciplinada. En conclusión: les recomiendo totalmente un detox. No esperen enfermarse para convencerse de hacerlo, sólo tomen la decisión y háganlo. No es solo el cuerpo el que se limpia, también la mente. Y es un buen momento para hacerlo antes de la vorágine. Nada mejor para calmar el espíritu y recargar energías que soltar el celular y mirar una puesta de sol.