Existen dos paradigmas en base a los cuales experimentamos nuestra vida 🦋Un paradigma o conciencia dual, en el que nos percibimos separados de la totalidad, 🦋Un paradigma o conciencia de unidad, en el que comprendemos que somos parte de esa totalidad e influimos enormemente en ella “Érase una vez una pequeña ola que vivía muy alegre junto a otras olas, mar adentro. Le gustaba mucho saltar y disfrutar de la compañía de las demás olas. Tenía fama de ser alegre y divertida. Un día unas corrientes marinas fueron desplazando la ola hacia la costa y, mientras se iba acercando a ella, nuestra ola se iba entristeciendo hasta llegar al desconsuelo. El hecho es que, durante uno de sus saltos, observó que las compañeras que iban delante terminaban rompiéndose contra el acantilado, o bien desaparecían en la orilla de la playa fundiéndose con la arena; otras veces, debido al reflujo marino, eran desplazadas hacia otras costas. Muy entristecida, la ola se volvió hacia su mejor amiga que jugaba intentando asustar a una bandada de gaviotas: —Eres muy ignorante. Estás jugando y divirtiéndote y no te das cuenta de que dentro de poco, cuando la corriente nos lleve hacia la costa, desapareceremos para siempre y ya no nos volveremos a ver más. Su amiga le respondió: —Ignorancia la tuya, ola. Todavía no te has dado cuenta de que no solo no vamos a desaparecer sino que estaremos juntas siempre, porque entre todas nosotras formamos este MAR que va y viene” (Conangla & Soler, 2004, p.35).