Hace poco vi una intervención de Tony Robbins que me impacto. Habla de lo que él llama el miedo número uno del ser humano: no ser suficiente. (Aquí en el instituto @Guillermo Salas trabaja más en profundidad con los sentimientos de rechazo y fracaso) Y pensé: sí, es verdad, muchas veces ese miedo nos ha acompañado a todos en diferentes momentos. Algo que me pasa cuando veo este tipo de videos es que reconozco lo poderoso que es el momento: la emoción, la transformación en vivo, la energía de miles de personas. He estado en algunos eventos así, y aunque me gustan, también me generan cierta distancia. Porque salimos con esa sensación de “ya soy diferente, soy imparable”, pero luego toca volver a casa… y ahí empieza la verdadera talacha. Ahí es donde se pone a prueba la identidad. Identidad y mapa personal Para mí, la identidad es ese conjunto de certezas y actitudes —funcionales o no— que hemos ido acumulando a lo largo de nuestra historia. Y lo complejo es que muchas veces operamos en automático: seguimos dando, seguimos esforzándonos, seguimos repitiendo patrones… sin detenernos a distinguir qué sí nos sirve y qué ya no. Lo que yo noto en mí es que, cuando no hago este mapa, me pierdo. Me confundo entre lo que quiero sostener y lo que necesito soltar. Y entonces se me dificulta tener un rumbo claro para construir un proyecto de vida pleno, que me haga sentir autorrealizado y feliz. Por eso este video me recordó la importancia de ir revisando y resignificando: - ¿Cuáles son mis creencias funcionales, las que me sostienen? - ¿Cuáles son las no funcionales, las que me drenan? - ¿Qué actitudes me acercan a la plenitud? - ¿Y cuáles me alejan, aunque me dé miedo reconocerlo? Más allá de la euforia Algo que rescato es que la emoción de estos eventos puede ser un gran inicio, pero la verdadera transformación no ocurre en el escenario, sino en la rutina diaria: - en cómo me levanto y me hablo por la mañana, - en cómo administro mi energía en el trabajo, - en cómo me muestro vulnerable con mi pareja, - en cómo comparto tiempo de calidad con mi familia, - en cómo construyo vínculos más armónicos.