Es una extraña paradoja. Verás, cuando acepté que a veces… No cumplo mi palabra No tomo decisiones alineadas No soy coherente con mi verdad Me abrí al nivel de consciencia que trasciende y incluye ese nivel inferior Por contra, el momento en que reaccionas a esa vieja tendencia con rechazo, resistencia, culpa, o importancia, solo prolongas el nivel de consciencia que te mantiene atascado. Toda parte de nosotros o aspecto de nuestra identidad limitado aparece para ser trascendido y integrado por un nivel de consciencia mayor. Siempre que una parte inconsciente de ti tome el control y te sabotees, no caigas en la trampa de identificarte con tu inconsciencia, desear ser alguien “mejor”, o sentir que necesitas ser arreglado y mejorado. Date cuenta de que ese patrón solo es una señal y un aviso de que hay partes de ti que no estás viendo. No confundas esa parte con la consciencia que la reconoce. La naturaleza de tu ser inherentemente plena, realizada y en paz nunca ha estado ausente, nunca ha sido dañada por el pasado, ni necesita ser mejorada. Solo ha sido tapada por el uso inconsciente de tu atención. Desde este reconocimiento aceptas la parte de ti que se está mostrando y te brincas de lleno a integrar la sombra, reprogramar el patrón, liberar la carga, regular el sistema nervioso, cambiar el mindset y tomar acción coherente con el nuevo nivel de consciencia. Esto es necesario para que el yo psicológico o ego (la estructura psicológica y el cuerpo-mente) pueda expresar más plenamente el potencial y el reconocimiento del yo real (la consciencia infinita que eres) en el mundo. Pero lo haces desde el entendimiento profundo de que ya eres la persona en la que buscas convertirte, solo que la expresión de esta, no está plenamente integrada aún. Por ende, siguen apareciendo las incoherencias, patrones, errores y sabotajes del ego limitado. Aquí ya no haces el trabajo interno y tomas la acción necesaria para “mejorarte” o convertirte en un yo superior en el futuro, sino para encarnar lo que ya eres en el presente.