Vivian, me ha parecido magnífica tu descripción de lo que nos pasa. A mí me ocurre muchas veces. Ahora, por ejemplo, en agosto me han invitado a un concierto de Miguel Ríos, uno de los artistas de mi juventud, y ya me descubro pensando en cómo lo voy a vivir, con ese miedo anticipatorio de que el tinnitus pueda empeorar. Pero creo que lo que dices es muy importante: intentar no vivir con miedo ni anticipar constantemente que va a ocurrir algo malo. Al final, el miedo acaba haciéndonos sufrir más que la propia situación. En mi caso he ido a otros conciertos desde que tengo tinnitus y, aunque es verdad que alguna vez he notado un poco más de sonido durante uno o dos días, no siempre ocurre. Y cuando pasa, si procuro no obsesionarme ni estar escuchándolo constantemente, al cabo de tres o cuatro días vuelvo a mi nivel habitual. Esa es mi experiencia. No es una invitación a bajar la guardia, sino a intentar que el miedo no nos impida seguir disfrutando de la vida.