Con mucho cariño quisiera compartir una reflexión para quienes estamos caminando las lecciones de UCDM, y también para quienes están empezando o retomando el proceso después de una pausa. Desde el inicio, los guías propiciaron este espacio con una condición muy especial y principal: trabajar cada lección a través del dibujo, como una herramienta pedagógica, terapéutica y simbólica para comprender mejor la enseñanza, integrarla y hacerla más nuestra. El dibujo no busca que hagamos una obra perfecta. No se trata de “dibujar bonito”, sino de detenernos, sentir la lección y permitir que la mente la traduzca en una imagen. Dibujar nos ayuda a organizar lo que leemos, enfocarnos, recordar mejor y llevar la idea de la mente al corazón. A veces una lección puede parecer disruptiva o difícil al comienzo, pero cuando intentamos representarla con símbolos, algo empieza a aclararse interiormente. A veces una frase puede inspirar, y un post o flyer puede ser bonito y valioso como apoyo visual; sin embargo, el dibujo exige una pausa distinta. Nos lleva a preguntarnos: ¿qué me está diciendo realmente esta lección?, ¿qué imagen nace de mí?, ¿qué símbolo representa lo que estoy comprendiendo?, ¿qué parte de mi manera antigua de pensar está siendo cuestionada? Por eso, para quienes venimos haciendo los dibujos lección tras lección, también es importante sentir que ese esfuerzo, esa pausa y esa dedicación tienen un sentido dentro del proceso. Cada dibujo implica tiempo, contemplación, búsqueda interior y una forma muy personal de dialogar con la enseñanza. Lo digo también desde mi experiencia. En las primeras lecciones, especialmente durante las primeras 50, a veces me demoraba más de un día en comprender e interpretar una sola lección. Con el tiempo descubrí que el dibujo me ayudaba a pausar, profundizar y no quedarme solo en la lectura. Además, este proceso me ha permitido reencontrarme con el dibujo, algo que me gustaba desde pequeño. Hoy lo vivo no tanto como resiliencia, sino como recordación. Traer al presente, con amor, una parte de mi historia que sigue viva en mí, ahora desde otra etapa de la vida y con un nuevo propósito interior.