✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨✨ Has limpiado el ruido. Has silenciado la alerta. Ahora toca reorganizar tu estructura bajo el patrón geométrico del universo: la Proporción Áurea (1.618). Durante los próximos 21 días vas a escuchar la frecuencia Fibonacci con una intención muy concreta: pasar de la calma a la coherencia estructural. Tu cuerpo, tu mente y tu campo van a recordar el orden perfecto que ya llevas dentro. Ha llegado el momento de RENDIRSE. De primeras esta afirmación te podrá parecer incongruente. Pero el mensaje después de concluir la meditación de cada día va a ser: DÍA X, DE COHERENCIA. Cuando reconoces que te rindes tu organismo empieza a desencadenar una serie de reacciones químicas muy potentes que tienen un efecto muy positivo. Verás, en el día a día vivimos con estrés porque nuestro cuerpo vive en resistencia pero este decreto será específicamente muy potente para que estas frecuencias penetren en lo más profundo de ti realizando cambios duraderos en el tiempo. Con esto realmente mandas una señal a tu inconsciente que dice: “Deja de luchar y acepta. Deja de luchar y confia.” Esta frecuencia representa el equilibrio universal de la naturaleza que nos permite crecer, evolucionar y desarrollarse a todos los seres vivos que viven en la faz de la tierra. En palabras de Carl Jung, una de mis frases preferidas que siempre me han acompañado, dice: "lo que niegas te somete. Lo que aceptas te transforma". Tengo otra versión más corta y contundente que suelo decir con mucha frecuencia también y dice: "Ríndete y vencerás." Es por este motivo que me gustaría que cuando escuches esta frecuencia y esta pista abras los brazos con las palmas de las manos mirando hacia arriba deja que te invada un sentimiento desde el corazón que diga: “Me rindo... dejo de resistirme... todo es perfecto y merezco vibrar con el patrón divino de la naturaleza.” Psd: Como curiosidad te diré que el piano que suena en esta pieza empezó a sonar en mi cabeza un día cualquiera mientras me duchaba. Llevaba días esperando a que me llegara y este era majestuoso, simple, potente e inmensamente grande, perfecto para repetirse convirtiéndose en emoción sin resultar pesado. Ahí supe que ese era el ideal. Salí corriendo a secarme y me fui directo al estudio a plasmar la idea. Ese piano viene del cielo y ya es nuestro, para sanar, para reconstruir, para alinear, para brillar.