Descansando en Dios. Reflexión 02.02.2026
Nota: Esta es una versión breve de la reflexión. La versión completa y otras reflexiones están disponibles en Sacred Whispers by AnaLo, en formato audio. Nuevas reflexiones cada miércoles. Durante mucho tiempo pensé que Dios experimentaba su creación, como quien contempla algo que ha hecho. Hoy siento que esa mirada aún sostenía una distancia sutil: un Dios aquí y una creación allí. Lo que se me revela ahora es más íntimo y más verdadero: no es que Dios experimente algo, es que la experiencia misma ocurre en Él. La creación no es el objeto de la experiencia; es el canal. No hay un observador separado. Hay experiencia sucediendo como creación en el campo del Amor. Durante un tiempo lo formulé así: “Dios experimenta la plenitud de su creación a través de la propia experiencia de la creación.” Hoy puedo ver que, aunque amorosa, esa frase aún deja un pequeño espacio entre Dios y lo creado. La comprensión se desplazó sola, sin esfuerzo, hacia esto: “Dios experimenta la plenitud de la experiencia a través de su creación.” Y ahí algo se ordenó. Ya no era la creación lo que se experimentaba, sino la experiencia misma. La creación dejó de ser objeto para convertirse en medio. La experiencia no pertenece ni a Dios ni a la creación: ocurre en Dios. Esto resuena profundamente con lo que la física nos muestra en su nivel más hondo. Como los quarks, que no pueden separarse sin que la energía del vínculo aumente, la separación aparente no rompe la unidad: la intensifica. No existe el “irse lejos”. La distancia no es una ley universal; es solo una propiedad del mundo visible. En el fondo no hay vacío, hay relación. También lo siento en mí. Hay momentos en los que es evidente que no soy el cuerpo, aunque el cuerpo esté aquí. Hay una presencia que observa sin moverse, sin ocupar espacio, sin necesitar forma. Ese YO no es el personaje ni la historia: es presencia. Y desde ahí, la experiencia se vive de otra manera.