Después de este tiempo de pausa me doy cuenta de algo que quizá antes no veía tan claro: me gusta mi transformación. No solo me siento más serena. Tengo más vitalidad, más creatividad, respiro de una manera más fluida y, sobre todo, noto que ya no reacciono igual ante las situaciones difíciles. Estas últimas semanas han venido cargadas de estrés y, aunque no todo ha sido fácil, me siento muy orgullosa de cómo he sabido atravesarlas. He podido mantenerme más centrada, volver a la calma y no dejar que el caos de fuera se convierta en caos dentro de mí. Y para mí, ese cambio vale muchísimo. He recorrido 21 días de Punto Cero, 21 de Solfeggio y dos vueltas de La Llave Maestra. Después de todo ese camino necesitaba parar, observar y simplemente vivir con lo que había cambiado en mí. Y ahora me nace volver al principio. Pero no vuelvo siendo la misma persona que empezó. Vuelvo desde cero, pero desde otro lugar. Sin expectativas, sin comparar, sin intentar repetir experiencias anteriores. Solo con curiosidad por descubrir cómo se siente Punto Cero desde esta nueva versión de mí. 🦋🦋🦋 🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋🦋