No hay contradicción real entre transformar al yo psicológico y aceptar la perfección del ser (el yo real), solo existe una confusión en el desde donde creemos que ocurre la transformación. La condición que más buscas es, de hecho, la condición que nunca has perdido. Lo único que cambia es tu comprensión y realización de esa consciencia omnipresente. — El Ojo del Espíritu, Ken Wilber La conciencia pura (el testigo silencioso, el Yo real) nunca ha estado ausente, nunca ha sido dañada por el pasado, ni necesita ser mejorada. Esa es la dimensión no dual, donde todo esfuerzo es innecesario porque lo que buscas...ya lo eres. Todo lo que debe ocurrir es que sueltes, o dicho de otro modo, dejes de ser quien crees ser. Pero en el plano de la forma, del tiempo, del crecimiento operamos dentro de estructuras evolutivas. Nuestro autoconcepto es una construcción —una narrativa personal y colectiva, moldeada por patrones familiares, sociales, culturales, y psicológicos (los distintos niveles de la identidad). Entonces, para sanar y manifestar una nueva realidad, necesitamos trascender e incluir esos patrones. Simplemente, no puedes negar esos aspectos condicionantes de tu personalidad. Esto no es una contradicción con la Verdad no dual. Es su expresión y danza en el tiempo. El Espíritu es a la vez la etapa más elevada de la evolución y la base omnipresente de todo el despliegue. Se comprende al Espíritu de ambas maneras: como la esencia del momento y como el telos de la evolución. — Psicología Integral, Ken Wilber Telos, del griego, significa fin o propósito. En el mundo de la forma —el mundo que experimentamos día a día— todo cambia, crece, y se transforma. Aquí, nuestros pensamientos, emociones, patrones de comportamiento y estructuras mentales de significado evolucionan a lo largo del tiempo. El espíritu se manifiesta como evolución en el tiempo, aunque su esencia es atemporal. — Espiritualidad Integral, Ken Wilber Aquí es donde ocurre el "trabajo": practicar, sanar, cultivar, entrenar, integrar.