May 31 (edited) • Mensajes
Restaurados por el Espiritu Santo
Tema: “Restaurados a través del Espíritu Santo”
Introducción:
Hermanos, hoy quiero hablar sobre la bendición del Espíritu Santo en nuestras vidas: su promesa en el Antiguo Testamento, su cumplimiento en el día de Pentecostés y su obra continua en la dispensación de la gracia para la iglesia de Cristo.
Y Oramos a Dios para que la Palabra nos hable a todos muy personalmente y que el Espíritu Santo nos transforme, conforme la voluntad de Dios para con nuestras vidas.
Lecturas (Reina Valera 1960)
- Joel 2:28-29: "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días."
- Ezequiel 36:26-27: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis decretos, y los pongáis por obra."
- Hechos 2:1-4: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen."
- Gálatas 5:22-23: "Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley."
1) La promesa anticipada: Joel y Ezequiel
- Joel 2:28-29 Jehová en su grande amor por la creación nos muestra la intención divina: el derramamiento del Espíritu sería universal ("sobre toda carne"), generacional y plural: hijos, hijas, ancianos, jóvenes, siervos y siervas. Personas que han aceptado a Jesucristo como su Rey y Salvador con un corazón contristo, humillado. (Isaias 53:3- el siervo sufriente).
-Dios no reservaría su Espíritu a unos pocos; su propósito es inclusión y renovación espiritual en todo pueblo. Pero ese pueblo tiene que haber dado un paso de Fe, de arrepentimiento y reconocer a Jesús como su único Salvador.
- Ezequiel 36:26-27 especifica la magnitud, la importancia, nos aporta la dimensión transformadora: no solo una manifestación externa, sino un cambio radical en el interior.
La palabra nos enseña que no hay manifestación espiritual, si no hay un cambio radical.
"Corazón nuevo" y "espíritu nuevo" señalan regeneración y habilitación para obedecer. El Espíritu no es solo poder, sino recibir un principado moral que capacita a andar en los estatutos de Dios.
Aplicación:
1. Tienes que entender hoy que estas promesas nos aseguran que la bendición del Espíritu Santo es tanto universal como transformadora.
2. No es una fuerza neutra: es una persona que produce renovación interior que cambia conducta y obediencia.
2) El cumplimiento histórico: Pentecostés (Hechos 2:1-4)
- Hechos 2 relata el cumplimiento visible: un estruendo, viento, lenguas de fuego y el efecto inmediato—los creyentes llenos del Espíritu y hablando en otras lenguas.
Fue el inicio público de la iglesia como comunidad empoderada para testificar.
- Observemos tres aspectos prácticos:
a) Unidad y Expectativa: "estaban todos unánimes juntos" — la preparación espiritual y la espera en oración fueron condiciones para el derramamiento.
b) Lo sobrenatural se hace funcional: los signos no eran fines en sí, sino medios para el testimonio y la expansión del evangelio.
c) Capacitación para la misión: el Espíritu produjo valor, palabras, y confirmación sobrenatural que atrajo multitudes y llevó al arrepentimiento.
Aplicación:
En la iglesia actual, Pentecostés sigue siendo paradigmático: cuando la iglesia ora unánime y humildemente, Dios da poder para la misión.
No busquemos solo experiencias, sino la misión que el Espíritu habilita.
3) La consecuencia permanente: fruto del Espíritu (Gálatas 5:22-23)
- El Espíritu no sólo otorga dones y manifestaciones; su obra central es producir carácter: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y templanza.
- Estos frutos son evidencia visible de que el Espíritu habita en una persona y obra en la congregación. Protegen a la iglesia de orgullo, división y temperamento carnal.
Aplicación práctica: Evaluemos nuestras vidas por el fruto. ¿Hay amor sacrificial? ¿Paciencia en la tribulación? El poder del Espíritu se demuestra en transformación diaria, no sólo en momentos extraordinarios.
Anécdota
Conozco la historia de una hermana en una pequeña iglesia rural que vivía angustiada por su pasado. En un servicio especial, la congregación oró por un derramamiento del Espíritu; ella no tuvo manifestaciones espectaculares, pero después de esa noche comenzó a experimentar paz profunda y un deseo por ayudar a otros.
Tiempo después, se convirtió en la cuidadora de ancianos del pueblo, paciente, dulce y firme en el testimonio. Muchos que la veían cambiada preguntaron por la fuente de su alegría. Esa transformación discreta pero consistente llevó a varios a la iglesia.
Lección: el Espíritu puede obrar sin fanfarria, produciendo fruto que atrae y sana una comunidad.
Conclusión y aplicaciones finales
- La bendición del Espíritu Santo fue prometida por los profetas (Joel, Ezequiel), se manifestó poderosamente en Pentecostés (Hechos), y hoy se evidencia en la vida habitual del creyente por medio del fruto (Gálatas).
- Tres retos prácticos para nosotros:
1) Buscar la llenura del Espíritu con oración y unidad (como en Pentecostés).
2) Dejar que el Espíritu nos transforme por dentro (corazón nuevo).
3) Manifestar fruto santo en la vida diaria para que el mundo vea a Cristo en nosotros.
Oración breve (sugerida)
Señor Jesús, gracias por el don del Espíritu Santo. Derrama tu Espíritu sobre nosotros; cámbianos por dentro y haznos instrumentos de tu amor y paz. Llénanos para la misión y para producir fruto en tu Reino. Amén.
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1 comment
Angel Rodriguez
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Restaurados por el Espiritu Santo
The Lighthouse Temple Inc.
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Ahora pues, Jehová, tú eres nuestro padre; nosotros barro, y tú el que nos formaste; Así que obra de tus manos somos todos nosotros. Isaías 64:8
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