Restaurados por el Espiritu Santo
Tema: “Restaurados a través del Espíritu Santo” Introducción: Hermanos, hoy quiero hablar sobre la bendición del Espíritu Santo en nuestras vidas: su promesa en el Antiguo Testamento, su cumplimiento en el día de Pentecostés y su obra continua en la dispensación de la gracia para la iglesia de Cristo. Y Oramos a Dios para que la Palabra nos hable a todos muy personalmente y que el Espíritu Santo nos transforme, conforme la voluntad de Dios para con nuestras vidas. Lecturas (Reina Valera 1960) - Joel 2:28-29: "Y después de esto derramaré mi Espíritu sobre toda carne, y profetizarán vuestros hijos y vuestras hijas; vuestros ancianos soñarán sueños, y vuestros jóvenes verán visiones. Y también sobre los siervos y sobre las siervas derramaré mi Espíritu en aquellos días." - Ezequiel 36:26-27: "Os daré corazón nuevo, y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros; y quitaré de vuestra carne el corazón de piedra, y os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis decretos, y los pongáis por obra." - Hechos 2:1-4: "Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, y llenó toda la casa donde estaban sentados. Y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen." - Gálatas 5:22-23: "Mas el fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley." 1) La promesa anticipada: Joel y Ezequiel - Joel 2:28-29 Jehová en su grande amor por la creación nos muestra la intención divina: el derramamiento del Espíritu sería universal ("sobre toda carne"), generacional y plural: hijos, hijas, ancianos, jóvenes, siervos y siervas. Personas que han aceptado a Jesucristo como su Rey y Salvador con un corazón contristo, humillado. (Isaias 53:3- el siervo sufriente).