La ambigüedad es una forma sofisticada de esperar.
Cuando escribes, traspasas esa ambigüedad. Tu cerebro no puede ir tan rápido, ni perderse entre miles de pensamientos. Requiere de más tiempo, más foco y concentración. Así llega la claridad y, en cierta medida, un paso hacia la materialización del cambio.
En el nuevo post del blog hablo de este paso hacia el cambio. Escribir. Con bolígrafo y papel.