Yo pienso que cada día puede ser único y extraordinario. Cada día podemos elegir hacer algo nuevo, conocer una persona que no conocíamos, decir un hola, un abrazo, un te quiero, ver una puesta de solo en un nuevo lugar, un amanecer, participar en un nuevo proyecto, hacer un nuevo amigo, escribir unas palabras honestas, que salen del corazón, montar en avioneta, leer un libro, abrazar un árbol, jugar con un niño o tener una conversación con un anciano que nos cuenta algo que no sabíamos, subir una montaña o dar un paseo por una playa o por un lugar en el que no hemos caminado antes. Desde cosas muy pequeñas a otras más grandes que tenemos cada día disponibles, pero como están ahí, no les prestamos atención. Veo mucha gente esperando que otros les digan qué es o no extraordinario. Nos dicen que no veremos un eclipse en 100 años y merece la pena hablar semanas de ellos y ponerse unas gafas de cartón para ver 5 segundos algo que no hemos elegido, cuando cada día podríamos elegir nuestras propias experiencias extraordinarias, las que nosotros queremos, y no le prestamos atención. Tenemos el derecho y el poder de hacer que cada día valga la pena, pero no lo hacemos, solo esperamos que otros digan qué es lo que ha de llenar nuestros huecos. Un eclipse, unos segundos de ¿satisfacción? ¿o seguimos sintiendo un cierto vació? ¿Y aceptando el riesgo de dañar la retina? Aunque esto no sería un problema, porque la mayoría de la gente ya están "ciegos". Y mientras tanto, perdemos oportunidades, a cada momento. Bueno, no pasa nada, ya dentro de 100 años vendrá otro eclipse para que ocurra de nuevo algo extraordinario. Nada mal, pero al menos a mi me invita a reflexionar un poco. Igualmente, es probable que fuera una experiencia única. Personalmente, yo seguiré intentando decidir, cada día, qué es lo que quiero para que mi vida haga sentido 😉