Pregunta incómoda sobre lo que manifestamos que deseamos: ¿qué he hecho por ello esta semana?
No los planes. No las ganas. No lo que voy a hacer cuando se den las condiciones. La acción concreta. La que cuenta a favor del deseo.
Acabo de publicar el vigésimo primer post en el blog. Va sobre la distancia entre los deseos que decimos tener y el precio que estamos dispuestos a pagar por ellos. Y sobre la trampa fina del "mínimo" — la ilusión de avanzar sin avanzar.
¿Hay algo que llevas tiempo diciendo que quieres y que sigue exactamente donde estaba? ¿Qué precio tiene y qué te frena a avanzar?