Durante años, tu cuerpo aprendió a protegerte a través del miedo, la tensión o el control.
Pero llega un momento en el proceso de sanación en el que la defensa ya no es necesaria,
y el cuerpo comienza a abrirse de nuevo al presente.
Confiar no es una decisión mental.
Es una sensación que se reconstruye en las células, en la respiración, en los pequeños gestos del día a día.
Cada vez que inhalas sin miedo,
cada vez que duermes más profundo,
cada vez que eliges sentir en lugar de bloquear…
tu cuerpo recuerda que puede confiar.
¿Qué gesto, momento o sensación reciente te hizo sentir en calma y confianza contigo mismo? observa cómo esa sensación empieza a crecer cada vez que la nombras.
Yo: respurar y eliminar esa sensación dwsdw mi pechk hacia mis pies