Piensa en la partida de gasto más pequeña y más "automática" de tu empresa — la que se aprueba casi sin mirar porque el monto individual nunca preocupa.
¿Cuándo fue la última vez que la comparaste realmente contra precio de mercado? No la aprobación en el sistema — el precio real.
A veces el riesgo más grande no está en lo que más cuidas. Está en lo que dejaste de mirar.