Todos admiran al hombre exitoso. Pocos respetan al hombre que tuvo que convertirse en él. Nadie ve las mañanas temprano. Nadie ve las veces que dijo no. Nadie ve las oraciones en silencio. Nadie ve las batallas que ganó cuando nadie estaba mirando. Pero ahí se construye todo. En privado. En silencio. En la oscuridad. Porque antes de que el mundo vea tus resultados, Dios ve tu disciplina.