La disciplina no siempre se siente bien. A veces incomoda, confronta y nos saca de lo que es fácil. Pero es una señal de crecimiento.
Proverbios 12:1 nos recuerda que amar la disciplina es amar el conocimiento. Porque cuando permites corrección, aprendes, maduras y avanzas.
El desorden muchas veces permanece porque evitamos la disciplina: posponemos, ignoramos lo que debemos cambiar o rechazamos consejos que nos harían mejores.
Pero cuando decides disciplinarte, empiezan a verse los frutos. Hay constancia, carácter, enfoque y dirección. Lo que antes costaba, ahora se convierte en hábito.
La disciplina no es castigo. Es formación. Es Dios puliendo áreas de tu vida para llevarte a algo mayor.
Pregunta: ¿En qué área de tu vida necesitas aplicar disciplina para comenzar a ver fruto?
#PraisePrayMove #RetoOrden