Dios trabaja con tiempos, no con impulsos. Lo que Él prometió no llega tarde, llega a tiempo. Aunque parezca que no pasa nada, Dios sigue obrando en silencio.
La transición también incluye esperar sin desesperarse. Esperar no es quedarse quieto, es confiar mientras sigues caminando. A veces Dios retrasa la promesa, no para negarla, sino para prepararte para sostenerla.
Que algo tarde no significa que Dios se olvidó. Significa que el proceso todavía está formando en ti lo que la promesa necesita. Si Dios habló, Él cumplirá. No falla. No miente. No improvisa.
La visión puede tardar, pero llegará. Y cuando llegue, entenderás por qué no fue antes.
Pregunta: ¿Estoy confiando en el tiempo de Dios o me estoy adelantando por ansiedad?
Declara: “Dios, confío en Tu tiempo. Espero sin rendirme y camino sin dudar.”
#PraisePrayMove #Transición #RetoSelah