Ya no son solo burlas.
Ya no son solo humillaciones.
Es cuando empieza la exclusión.
Dejan de llamarte.
Dejan de incluirte.
Dejas de estar.
Ya no es que se rían de ti…
es que empiezas a desaparecer.
Dejas de salir con tus amigos.
Dejas de ir a los mismos sitios.
Y poco a poco…
te quedas solo.
No porque quieras.
Sino porque sientes que ya no hay sitio para ti.
Yo lo viví.
Pasé de estar todos los días en la calle con mis amigos…
a quedarme en casa sin querer salir.
Las humillaciones, las mentiras…
hicieron que todo cambiara.
Y ahí es donde el bullying se vuelve más peligroso.
Porque ya no viene de fuera.
Empieza a sentirse dentro.
Hasta que un día entendí algo muy importante:
A veces es mejor estar solo que mal acompañado.
Y eso no es rendirse.Eso es empezar a respetarte.
Ese fue uno de los aprendizajes que empecé a comprender cuando mi padre me regaló el curso Poder Personal.
Ahí entendí algo que nadie me había explicado antes:
Tu valor no depende de lo que digan otros…ni de si te incluyen o te excluyen.
Por eso hablamos de esto.
Porque la exclusión duele.Y muchas veces se vive en silencio.
Si estás pasando por algo así, no lo normalices.