Muchos padres no saben lo que está pasando.
Ven cambios:
– el hijo está más callado
– no quiere salir
– se encierra
– responde distinto
Pero no saben por qué.
Y el hijo tampoco lo dice.
No porque no quiera.
Sino porque no sabe cómo hacerlo sin empeorar la situación.
Ahí es donde empieza la desconexión.
El hijo sufre en silencio.
El padre intenta ayudar sin entender.
Y el problema sigue creciendo.
Por eso esto no va solo del niño.
Va de la familia.
Porque cuando el padre entiende…
todo empieza a cambiar.
Y cuando el padre se trabaja…
el hijo deja de sentirse solo.
Por eso existe este espacio.
Para que esto no se siga viviendo en silencio dentro de casa.
¿Qué te parece? Te leemos.
"Renace de tus cenizas"
-Izurriaga-