No siempre hay golpes.
No siempre hay pruebas.
No siempre hay testigos.
Pero sí hay algo que queda:
– inseguridad
– miedo a exponerse
– dificultad para confiar
– sensación de no ser suficiente
Y eso no desaparece solo con el tiempo.
Se queda.
Se arrastra.
Y muchas veces se normaliza.
“Yo soy así.”
“No valgo para esto.”
“Mejor no lo intento.”
No.
Eso no eres tú.
Eso es lo que viviste.
Y si no se trabaja… se convierte en identidad.
Por eso hacemos esto.
Para separar lo que eres…
de lo que te hicieron creer.
Y empezar a reconstruirte desde ahí.
¿Qué te parece?, te leemos.
"Renace de tus cenizas"
-Izurriaga-