Tienes el ojo. Tienes la formación. Tienes proyectos de los que te sientes orgullosa.
Lo que no tienes es un estudio que funcione con la misma claridad con la que diseñas.
Cobras lo que te parece. Cada presupuesto lo haces de una forma distinta. Sientes que todo lo estás inventando sobre la marcha, porque nadie te enseñó la parte del negocio.
La Sala existe para eso.
Es un espacio para interioristas que siguen decorando, porque el oficio no se abandona, pero que quieren dirigir su estudio con criterio, estructura y autoridad. Y sin hacerlo solas.