Muchas personas creen que el macramé empieza cuando tomas el cordón.
Pero en realidad empieza unos minutos antes.
En el silencio. En la respiración.
En ese pequeño momento donde decides bajar la velocidad.
A veces llegamos a tejer con la mente llena de cosas: pendientes, preocupaciones, pensamientos.
Y algo curioso pasa cuando respiramos antes de empezar…
los nudos salen distintos.
Más suaves.Más presentes.Más vivos.
Ahora tengo curiosidad de algo:
🧶 ¿Cómo llegaste hoy a este momento de tejido?
No busques una respuesta perfecta.
Solo cuéntanos desde dónde estás tejiendo hoy.