Amor Propio y Autoestima 💗
En este camino hay palabras que usamos a menudo, autoestima, amor propio... y que a veces creemos comprender del todo, incluida yo. Sin embargo, cuando empezamos a mirarlas con honestidad, nos damos cuenta de que no significan lo mismo para todas las personas, ni se viven igual en cada etapa de la vida. Comprender bien estos conceptos fue clave para mí. No como teoría, sino como experiencia. Porque ponerles nombre, sentirlos en el cuerpo y observar cómo se expresan en nuestro día a día cambia la forma en la que nos relacionamos con nosotros mismos… y con los demás. La Autoestima, el Amor Propio y otras piezas que iremos explorando no son metas a alcanzar, sino vínculos que se cultivan y nutren. Son la base desde la que tomamos decisiones, nos hablamos, ponemos límites y nos permitimos avanzar o, a veces, quedarnos donde estamos. Por eso, para empezar, quiero compartir contigo estos conceptos esenciales. No para que los adoptes tal cual, sino para que te preguntes: ¿Cómo los vivo yo? ¿Desde dónde me hablo cuando el resultado es diferente a lo que yo quería? ¿Me trato como trataría a alguien a quien amo? ¿Qué significa realmente para mí cuidarme? Te invito a leer con el corazón abierto… Y si algo resuena, incomoda o despierta una pregunta, este espacio es para compartirlo. En primer lugar, la Autoestima. La autoestima es el valor que te das, la forma en que te ves a ti mismo o a ti misma y cómo te sientes con la persona que eres. Cuando tienes una buena autoestima, te aceptas tal y como eres, con tus cualidades... y, también, con tus imperfecciones. Tener una autoestima sana es como tener una voz interior que te susurra: «Me quiero tal como soy». El Amor Propio, por su parte, va más allá de la autoestima. Consiste en cuidarte y tratarte con cariño, como tratarías a alguien a quien amas profundamente, tanto a través de tus palabras y tus pensamientos como de tus emociones y acciones. Es parte de tener amor propio el tomar decisiones que te hagan bien, proteger tu bienestar y dar prioridad a tus necesidades para sentirte en plenitud, feliz y en paz. Es la actitud que refleja: «Merezco tratarme con amor, respeto y ternura. Y también merezco que los demás me traten así».