El Ikigai nos enseña que hay algo mucho más valioso que el éxito: el sentido.
El éxito puede ser efímero, pero el Ikigai es un estado de equilibrio constante. No se trata solo de ganar dinero o de ser el mejor en algo, sino de conectar cuatro realidades que solemos llevar por separado:
-Lo que amas hacer: es tu motor natural. Cuando conectas tu energía con tus intereses genuinos, el trabajo deja de ser una carga y se convierte en disfrute.
-Aquello en lo que eres bueno: se trata de potenciar tus habilidades y talentos. Es la base de tu maestría y lo que te permite hacer algo con eficiencia.
-Lo que el mundo necesita: aquí es donde tu actividad cobra sentido real. Es el valor que aportas a los demás y tu contribución a mejorar lo que te rodea.
-Aquello por lo que te pueden pagar: es el pilar de la sostenibilidad. Facilita que tu actividad sea viable a largo plazo.
¿Con qué actividades te sientes más cerca de este equilibrio, aunque no se cumpla algún requisito?