Se despide la luz del día entre el verde de mi higuera,entretejiendo un puzle de ocho caras,
olor a verano y promesa de higos que ya van llegando.
Vuelve la hamaca a enredarme en la siesta,
y la piel de mosto se engalana, expuesta.
Los pies se desnudan, listos para andarlo todo.
A lo lejos vibran las ranas hasta cambiar de color,con una sinfonía que me recuerda que la charca está como mi corazón: rebosando.
Añoraba el río que me devuelve la vida y la aventura de empezar el verano.
Otra vez aquí, he llegado para disfrutarte.