Buenos días. En este tiempo de tormentas, recuerda que el barco no se construye para el puerto, sino para navegar. Las dificultades no te definen; te forjan. Cada obstáculo ha sido un maestro silencioso, y cada día que despiertas es un triunfo que merece respeto. Sigue adelante sin rendirte, y sobre todo, no olvides cuidar de ti: eres el único que puede mantener la llama encendida.