La IA no piensa por vos. Hace lo que le pedís. 🤖
A raíz de lo que compartió @Pablo Crapuzzi sobre el módulo de creación y automatización con IA, quiero ampliar una idea clave que suele pasarse por alto. Sí, es espectacular lo que hoy podemos hacer con IA. Ahorra tiempo, ejecuta procesos, arma estructuras completas. Pero hay algo que no nos da: criterio. La IA ejecuta exactamente lo que le pedimos. Ni más. Ni menos. Y ahí aparece una habilidad que no es técnica, es humana: 👉 saber hacer pedidos. Pensalo así. Cuando algo no funciona en la familia, muchas veces no es falta de amor. Es falta de claridad en el pedido. Cuando un socio no responde como esperabas, muchas veces no es mala intención. Es que nunca fue explícito el acuerdo. Con los clientes pasa lo mismo. Si el pedido es ambiguo, el resultado también lo es. Con la IA sucede exactamente igual. ✔ Si el pedido es vago → la respuesta es genérica ✔ Si el pedido es confuso → la ejecución es errática ✔ Si el pedido es claro → la IA vuela Hay una anécdota que lo explica perfecto. Una abuelita se enojaba con Dios porque decía que nunca le daba más dinero. Todos los días rezaba pidiendo ayuda… y todos los días encontraba un dólar. Enojada, decía: “Dios no me escucha, yo necesito más”. La metáfora es simple: nunca pidió cuánto, nunca pidió para qué, nunca pidió distinto. Dios cumplía el pedido. Ella esperaba otra cosa. Con la IA pasa lo mismo. Y con la vida también. Si querés buenos resultados: necesitás saber qué querés cómo lo querés para qué lo querés La IA no reemplaza tu criterio. Lo amplifica. Pero solo si aprendés a pedir mejor. Primero claridad. Después ejecución. Vamos a meterle todas las PILAS 🔋