Dos en un solo compás. El título lo repite dos veces. Esa es tu primera pista y ya estoy siendo demasiado generoso.
No es la estadounidense de los sesenta. Es la otra. Una caja de ritmos, dos de ellas, y un estribillo hecho para sobrevivir a todos los que se burlaron de él.
Se me ha quedado grabada en la cabeza desde que la ventana se iluminó y no voy a escribir el nombre.
Para eso estás tú.