Hoy me voy a Venecia para celebrar San Valentín… y los Carnavales. ❤️🎭
Maleta de cabina. Pequeña. Muy pequeña.
Tan pequeña que creo que si meto un disfraz más, mi cepillo de dientes tendrá que dormir en el bolsillo de la chaqueta. 😅
Y mientras intento encajar todo en ese Tetris portátil, pienso en algo que nos pasa a todos los emprendedores: las máscaras.
En el carnaval de Venecia todos llevan máscara.
No para engañar… salvo que quieras ocultar que estás en la lista de los más buscados. 😎🎭
En los negocios hacemos algo parecido:
La máscara del “todo va perfecto” cuando tu plan B todavía está en borrador.
La máscara del “experto absoluto” mientras buscas tutoriales a escondidas.
La máscara del “siempre seguro” mientras tu café te mantiene despierto desde las 5 am. ☕
La máscara del “crecimiento imparable” mientras intentas bailar al ritmo del mercado. 💃
La máscara no siempre es mala; a veces es necesaria para sostener visión y energía.
Pero cuidado: si tu maleta (y tu negocio) está llena de máscaras que no encajan contigo… se nota.
Se nota en tu energía.
Se nota en tu mensaje.
Y sí… se nota incluso cuando intentas bailar con estilo y terminas tropezando con la realidad. 😅
Antes de subirme al avión (o mejor dicho, al vaporetto),
os dejo una pregunta para la comunidad:
👉 Si tu maleta de emprendedor pudiera hablar,
¿qué diría de las “máscaras” que llevas dentro?
¿Te ayudan a avanzar… o te hacen tropezar con tu propio equipaje? 😅
Este viaje lo celebro por amor, por carnaval, y por aprendizajes.
Porque la marca más poderosa no es la más ruidosa…es la que lleva solo lo esencial, con estilo y coherencia. 👟🎭✨
Un abrazo