🦁 EL IMPALA QUE QUISO SER LEÓN: O como morir de éxito
Érase una vez, en la gran sabana africana...
Había un impala llamado StartupCorp que vivía feliz saltando de cliente en cliente.
Cada mañana se despertaba, vendía sus productos a turistas que pasaban por la sabana, cobraba al instante, y se iba a dormir con la barriga llena.
"Ping, ping, ping" sonaba su cuenta bancaria.
Pequeños pagos. Constantes. Deliciosos.
📖 CAPÍTULO 1: El Encuentro Fatal
Un día, mientras StartupCorp bebía tranquilamente en el río de la tesorería, apareció un león majestuoso llamado BigCorp S.A.
—Hola, pequeño impala —rugió el león con una sonrisa que enseñaba todos sus colmillos—. He oído que vendes unos productos increíbles.
—¡Sí, señor León! —respondió StartupCorp emocionado—. ¿Quiere comprar algunos?
—No, no, no... —el león se rio—. Yo no compro "algunos".
Yo compro CIEN MIL EUROS de una vez.
Los ojos del impala se iluminaron como dos faros en la oscuridad.
"¡CIEN MIL EUROS! ¡Voy a ser rico! ¡Voy a ser el impala más exitoso de toda la sabana!"
—¡Trato hecho! —gritó StartupCorp saltando de alegría.
El león sonrió. Esa sonrisa que debería haber sido una señal de alarma.
📖 CAPÍTULO 2: La Trampa China
StartupCorp corrió emocionado a llamar a su proveedor en China, un dragón llamado Alibaba & Sons.
—¡Dragón! ¡Necesito mercancía por valor de 100.000 euros! ¡Tengo un cliente ENORME!
—Perfecto, pequeño impala —siseó el dragón—. Pero sabes las reglas: 30% ahora, 70% antes del embarque. Sin excepciones.
StartupCorp miró su cuenta bancaria. Estaba bien... pero 30.000 euros era casi todo su ahorro de tres meses.
"No pasa nada", pensó. "El león me pagará pronto y recuperaré todo con beneficios".
CLIC.
Transferencia enviada: -30.000€
Su cuenta bancaria tosió débilmente.
📖 CAPÍTULO 3: El Segundo Golpe
Un mes después, el dragón lo llamó:
—Tu mercancía está lista. Necesito el 70% restante o se queda aquí decorando mi almacén.
StartupCorp miró su cuenta.
Entre nóminas, alquiler y gastos, apenas le quedaba nada.
—Pero... pero... el león me pagará pronto, ¿verdad? —preguntó con voz temblorosa.
Llamó al león.
—¿Pagarme? ¡Pero si todavía no me has entregado nada! —rugió BigCorp—.
Además, ya sabes que nosotros pagamos a 90 días. Es nuestro "plazo estándar del mercado".
—¿90 días? Pero... nadie me dijo...
—Está en la cláusula 47, subcláusula B, párrafo tercero, letra pequeña en gris sobre fondo gris —dijo el león limpiándose las garras.
StartupCorp tragó saliva, fue al banco, pidió un préstamo, y envió los 70.000 euros al dragón.
CLIC.
Transferencia enviada: -70.000€
Su cuenta bancaria entró en coma.
📖 CAPÍTULO 4: El Barco Fantasma
Pasó un mes. La mercancía navegaba en algún lugar del Océano Índico.
StartupCorp miraba el tracking obsesivamente:
"Tu pedido está en: Medio del océano"
"Tu pedido está en: Todavía en el medio del océano"
"Tu pedido está en: Sigue en el puto océano"
Mientras tanto:
  • Nóminas: -15.000€
  • Alquiler: -3.000€
  • Suministros: -2.000€
  • El león: 🏖️ "Avísame cuando llegue, tío"
StartupCorp empezó a comer hierba seca. La hierba buena se había acabado hace semanas.
📖 CAPÍTULO 5: La Entrega Triunfal (o eso creía)
¡Por fin! Después de dos meses, la mercancía llegó.
StartupCorp, con sus últimas fuerzas, organizó la entrega al león. Todo perfecto. Todo impecable.
—¡Aquí está su pedido, señor León! —dijo con una sonrisa exhausta—. ¿Puedo tener mi pago ahora?
El león soltó una carcajada que resonó por toda la sabana.
—¿Pago? No, no, pequeño impala. Ahora tengo que "registrar tu factura". Eso tarda... veamos... como la entregaste el día 16 del mes, empezaré a contar los 90 días desde el día 15 del MES QUE VIENE.
—¿QUÉ?
—Sí, sí. Es nuestro "sistema de fecha de corte". Muy eficiente. Para nosotros.
StartupCorp hizo cálculos mentales:
  • 2 meses esperando la fabricación y envío
  • 1 mes entregando
  • Ahora... ¿otros 4-5 meses esperando el pago?
"Eso es... casi 8 meses sin cobrar..."
Su cuenta bancaria enviaba señales de humo pidiendo auxilio.
📖 CAPÍTULO 6: La Puñalada Final
Cinco meses después, cuando StartupCorp ya sobrevivía comiendo raíces y había vendido su smartphone, el león finalmente lo llamó:
—¡Buenas noticias! Te voy a pagar.
—¡POR FIN! —lloró StartupCorp.
—Sí, sí. Te transfiero... 80.000 euros.
—Pero... ¿y los otros 20.000?
—Ah, esos. Me los quedo de "garantía". Por si acaso la mercancía tiene algún defecto.
—¿GARANTÍA? ¡Pero si todo está perfecto!
—Ya, ya. Pero son las reglas. Te devolveré 10.000 euros en 6 meses y otros 10.000 en 12 meses. Si no hay reclamaciones. Y si me acuerdo. Y si la luna está en cuarto creciente.
StartupCorp se desmayó.
📖 CAPÍTULO 7: La Revelación
Un día, mientras StartupCorp estaba tirado junto al río, casi muerto de inanición, apareció un sabio búfalo anciano llamado CashFlow Master.
—¿Qué te pasa, joven impala?
StartupCorp le contó toda la historia del león, el dragón, los pagos, las esperas...
El búfalo negó con la cabeza.
—Cometiste el error más antiguo de la sabana, joven: intentaste ser un león sin tener los colmillos del león.
—¿Qué quiere decir?
—Verás. El león es grande, poderoso, y puede permitirse no comer durante semanas. Tiene reservas. Tiene músculo. Tiene poder para imponer condiciones.
—Sí, eso me di cuenta...
—Pero tú, pequeño impala, eres diferente. Los impalas comen TODOS LOS DÍAS. Pequeñas cantidades. Constantes. Es tu estrategia de supervivencia. No puedes pasar 8 meses sin comer esperando un festín gigante.
StartupCorp reflexionó.
—Entonces... ¿qué hago?
El búfalo sonrió:
—Sigue siendo impala. Vende a los turistas que te pagan al instante. Si quieres cazar con leones, que sean solo el 30% de tu comida, no el 100%. Y sobre todo: NUNCA, JAMÁS, pongas todos tus ahorros en un solo pedido que cobra en 8 meses.
📖 EPÍLOGO: El Impala Sabio
Dos años después, StartupCorp había aprendido la lección.
Ahora su negocio era:
  • 70% B2C: Turistas que pagaban al instante. Ping, ping, ping 💰
  • 30% B2B: Algunos leones, pero con condiciones: anticipo del 50%, pago a 30 días, sin retenciones absurdas
Su cuenta bancaria respiraba tranquila.
Ya no perseguía elefantes que tardaban 19 meses en digerir.
Un día, el mismo león de antes volvió:
—Hola, pequeño impala. Tengo otro pedido de 100.000 euros para ti.
StartupCorp lo miró fijamente:
—Claro, señor León. Mis condiciones: 50% de anticipo, pago a 30 días desde la entrega, cero retenciones. Si acepta, perfecto. Si no, tengo 400 turistas esperando comprarme hoy y no tengo tiempo para sus juegos de tesorería.
El león parpadeó sorprendido.
—Pero... pero... ¡yo soy un GRAN cliente!
—Y yo soy un impala que aprendió que es mejor comer hierba fresca todos los días que perseguir fantasías de león que me dejan sin cash durante 8 meses.
El león se fue refunfuñando.
StartupCorp se encogió de hombros y volvió a atender a sus turistas B2C.
Ping, ping, ping 💰
🎯 MORALEJA DE LA FÁBULA
  1. No seas león si eres impala: Tu estrategia de supervivencia es diferente
  2. El cash es oxígeno: Sin flujo constante, mueres
  3. Los leones son útiles, pero peligrosos: Máximo 30% de tu negocio
  4. Negocia como león o no juegues: Si vas a cazar grande, impón tus condiciones
  5. El tamaño del cliente no importa si te mata la tesorería: Mejor 100 clientes de 1.000€ que pagan hoy, que 1 cliente de 100.000€ que paga en 19 meses
FIN
P.D.: Si tu cliente B2B te paga a 90 días + retenciones del 20%, técnicamente no eres impala ni león... eres PLANCTON esperando a que te devore una ballena.
¿Cuál es tu historia de león que casi te mata?
👇Comparte en los comentarios y ayudemos a otros impalas a no cometer los mismos errores.
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15 comments
Rafa Ferrero
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