Las enfermedades que padecemos las mujeres contemporáneas están íntimamente relacionadas a la desconexión con nuestra esencia femenina, con nuestra verdadera naturaleza. Vivimos en una sociedad que históricamente ha ido en contra de todo lo natural y de todo lo femenino. Y esto se traduce en un gran desequilibrio de nuestra salud física, emocional, psicológica y espiritual. Cuando estamos en coherencia con nuestra verdad interna, recuperamos la armonía, el equilibrio y sobre todo nuestra creatividad...