La espalda es literalmente el soporte del cuerpo y simbólicamente del modo en que sostienes la vida.
Cuando cargas demasiadas responsabilidades o te obligas a controlar todo, la musculatura se tensa y los discos y articulaciones reciben más presión.
Fisiológicamente, el sistema nervioso puede sensibilizarse: pequeñas tensiones se amplifican y el tejido se adapta a patrones posturales, por eso el dolor vuelve.