La trampa de la productividad agresiva
Hemos aprendido a admirar una forma muy concreta de productividad: la que empuja, aprieta, exige y no pregunta.
Si no duele, parece que no cuenta. Si no hay esfuerzo visible, desconfiamos. Si no se fuerza, asumimos que no avanza.
Esa idea no es neutra. Es herencia directa de una cultura patriarcal que confundió progreso con dominación y eficacia con agresividad. En la que producir era imponerse, y parar era fracasar.
El problema es que ese mismo patrón se ha colado —sin pedir permiso— en la medicina de la longevidad.
Más pruebas.Más métricas.Más protocolos.Más intervención.
Como si el cuerpo fuera un sistema perezoso al que hay que arrastrar hacia la salud.
Y luego nos sorprende que no funcione.O que funcione solo un tiempo.
Porque un organismo desregulado no mejora cuando se le empuja más. Se defiende.
En longevidad, lo verdaderamente revolucionario no es hacer más, sino escuchar mejor. No es añadir capas de control, sino restaurar la regulación que permite que cualquier intervención tenga sentido.
La biología no responde bien a la violencia, aunque sea sofisticada y con bata blanca.Responde a la coherencia, al ritmo, a la seguridad interna.
La salud no se conquista. Se permite cuando dejamos de tratar al cuerpo como un enemigo al que hay que someter.
Quizá el futuro de la longevidad no sea más agresivo ni más productivo.
Quizá sea, por fin, más humano.
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Pedro Luis González
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La trampa de la productividad agresiva
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Humanos Imbatibles
skool.com/el-circulo-de-la-longevidad-8781
Rinde sin quemarte. Energía estable, cuerpo fuerte, mente lúcida. LLeva tu vida a un nivel superior y aprovéchate de la longevidad avanzada.
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