Cerrar un ciclo de mentoría es de las cosas más bonitas que existen. 🙌
El año pasado iniciamos con Wendy un proceso que, seré honesta, también me llenó a mí. Ella llegó con algo que veo muy seguido: talento de sobra, pero una voz interna que no siempre le hacía justicia. El trabajo no fue enseñarle nada nuevo. Fue ayudarla a ver su LÍDER IMPARABLE. Empezamos por lo más simple y lo más poderoso: sus logros. No los que otros le reconocen, sino los que ella misma podía nombrar, sostener y creer. Eso se convirtió en su ancla. Lo que más me quedó de Wendy es su disposición real a incomodarse. Decirlo es fácil. Ella lo hizo. Sesión tras sesión, speech tras speech, corrección tras corrección, sin salida fácil. Y los resultados no tardaron: visibilidad en su trabajo, una conversación salarial que ella misma gestionó, y algo más difícil de medir pero igual de real: una relación distinta consigo misma. Los pensamientos negativos no desaparecen. La confianza no es su ausencia. Es aprender a reconocerlos, retarlos y avanzar de todas formas, con miedo y todo. Gracias, Wendy, por confiar en el proceso y en mí. Fue un lujo acompañarte. 💛