Sofía siempre pensó que estaba hecha de errores. Cada fallo era una marca, cada tropiezo una prueba de que no era suficiente.
Un día encontró una pequeña taza rota en el mercado. Tenía una grieta que la atravesaba de arriba abajo, pero alguien la había reparado con un material dorado que brillaba bajo el sol.
—Está más hermosa ahora que antes —dijo el vendedor.
Sofía no lo entendía.—Pero está rota…
El hombre sonrió.—Está sanada.
Esa noche, Sofía soñó que era como aquella taza. Vio sus grietas: miedos, recuerdos, fracasos. Pero, en lugar de verse débil, notó algo nuevo: de cada grieta salía una luz suave.
Una voz le susurró:
—No eres valiosa a pesar de tus heridas. Eres valiosa también por ellas.
Al despertar, se miró al espejo con otros ojos.
Seguía teniendo imperfecciones.
Seguía siendo humana.
Pero por primera vez entendió algo esencial:
No estaba rota. Estaba en proceso.🙏
Y ya era suficiente. ✨
¿Que te ha surgido en la mente al leer esta historia??👇👇