1. Si alguien te mira demasiado, aguántale la mirada 3 segundos y sonríe levemente. No es un pulso. Es seguridad mostrando calma. El que se pone nervioso es el que aparta la vista, no tú. 2. Cuando alguien te ataca (o te pone a prueba), pide que lo repita: "Perdona, no te entendí, ¿puedes repetirlo?" Le quitas el impulso emocional al ataque. Lo que dicho rápido suena hiriente, repetido en frío se acaba desinflando. 3. En vez de decir "¿lo has entendido?", di "¿lo ves?". Activa la parte visual de la cabeza del otro y mejora la conexión. Cambiar una palabra cambia cómo te escuchan. 4. Si alguien te trata mal delante de otros, míralo con calma y pregunta: "¿Estás bien?" No respondes al ataque: respondes desde arriba. Devuelves la mala forma a quien la trajo, sin subir el tono. 5. Cuando discrepes, baja la voz en vez de subirla. Obliga al otro a prestar más atención y refuerza tu autoridad. El que grita pierde. El que habla bajo y firme, manda. 6. Cuando no sepas qué decir, di solo: "Interesante…" Le das pie al otro a seguir hablando y te ganas unos segundos para pensar. A veces el silencio bien colocado dice más que una frase forzada. 7. Si te interrumpen, para de hablar y sostén el silencio mirándole. Se dará cuenta solo de que te cortó. No hace falta reprochar nada: la pausa lo dice todo. 8. Usa el nombre de la persona al principio de la conversación. Te escuchará con más atención sin saber muy bien por qué. A todos nos encanta escuchar nuestro nombre. 9. Pregunta en vez de afirmar. En lugar de "eso está mal", prueba: "¿de verdad crees que eso tiene sentido?" A la cabeza le molesta que la confronten, pero le encanta intentar responder. Realmente ninguna va de manipular al otro. Todas van de mantener tu calma y tu criterio cuando alguien intenta sacarte de tus casillas. El que controla su reacción controla la conversación. El que se altera, la pierde. Deycontigo #juegomental #manipulacion