PASO 1- EMPIEZA AQUÍ: ¡Bienvenido/a al Club Indómits!
TROUBLE — Dale al play antes de leer. --- La puerta se cierra detrás de ti. Estás en la antesala. Un espacio semicircular, amplio, de techo alto. El suelo es de parqué oscuro, casi negro, con destellos dorados donde la luz lo toca. Las lámparas de araña distribuyen un calor que no deja rincones completamente a oscuras, pero tampoco expone nada del todo. En el centro, sofás y butacas de terciopelo negro y burdeos, dispuestos en grupos que invitan a la conversación cercana. Nada que ponga distancia entre las personas. A un lado, una pequeña pista donde el baile puede ocurrir en cualquier momento sin que nadie lo anuncie. Está sonando Trouble, de Parov Stelar. Electro swing, un género que mezcla el jazz de los años 30 con electrónica. Esta canción habla de alguien que es exactamente el tipo de problema que no puedes evitar. Seguro que ya lo entiendes. A la derecha según entras, la barra. Larga, de madera oscura con ribetes dorados. Detrás, dos camareros vestidos de negro riguroso, camisa entallada, sin adornos. Las copas están incluidas. Si es noche de dinámica, solo una. Aquí se viene a jugar con la cabeza despejada. Al fondo, las puertas. Una está entreabierta. Desde aquí llegan risas, voces, conversaciones que no terminas de escuchar. Se ven personas en grupos, sonriendo. El cartel dice: Te estábamos esperando. Esa es tu primera parada. Junto a ella, otra puerta cerrada. En el cartel se lee: Cuando estés preparad@, ocupa tu mesa. Aún no sabes qué hay dentro, pero algo en el ambiente ya te lo insinúa. Más al fondo, una puerta que no tiene cartel. Solo una cerradura y un olor que llega hasta aquí sin permiso: piel y algo más que no sabes nombrar pero que reconoces. No puedes dejar de mirarla. A la izquierda del todo, casi disimulada en la pared, una puerta pequeña. Una placa: Bajo tu responsabilidad. Ahí empieza una escalera que baja. A la derecha del todo, una escalera que sube. Sin cartel. Sin explicación. Solo los primeros peldaños y una luz tenue que viene de arriba. Nadie que suba vuelve a mirarte igual.