- Esdras 8:21a (RV1960)"Y publiqué ayuno allí junto al río Ahava, para afligirnos delante de nuestro Dios."
- Esdras 8:21a (NVI)"Luego, estando cerca del río Ahava, proclamé un ayuno para que nos humilláramos ante nuestro Dios."
Uno de los requisitos más importantes para iniciar un ayuno es tener un corazón dispuesto a rendirse delante de Dios: ceder el control y confiar plenamente en Sus planes para nuestra vida.
Esdras no convocó un ayuno para cumplir un ritual o una tradición religiosa. Lo hizo porque reconocía que sus propias fuerzas no eran suficientes para cumplir la misión que Dios le había encomendado.
Una de las características más destacadas de Esdras era su relación con la Palabra de Dios. La ESTUDIABA diligentemente, la APLICABA en su propia vida y la ENSEÑABA al pueblo.
Antes de emprender el viaje, Esdras había declarado que la mano de Dios está sobre quienes le buscan. Conocía la Palabra. Por eso proclamó un ayuno antes de iniciar el camino: puso en práctica lo que creía. Y no lo hizo de manera individual, sino que convocó a toda la comunidad para buscar juntos la dirección y la protección de Dios.
Humillarnos delante de Dios implica dejar a un lado nuestro orgullo, nuestras agendas ocupadas y la confianza excesiva en nuestras propias capacidades. Significa reconocer nuestra necesidad de Él y permitirle obrar en cada área de nuestra vida.
Reflexiona:
✍️ ¿Cuál es esa área específica de tu vida en la que hoy decides ceder el control y reconocer que necesitas la intervención de Dios?
✍️ ¿En qué área has estado dependiendo más de tus propias fuerzas que de la dirección y provisión del Señor?
Acción de hoy:
Durante este día, cada vez que llegue el momento en que normalmente comerías o revisarías tus redes sociales, aparta 5 minutos para detenerte y hacer una oración en silencio. Usa ese espacio para rendir nuevamente esa área de tu vida al Señor y confiar en Su dirección.