El cerebro infantil no aprende repitiendo sin sentido.
Aprende cuando hay emoción, movimiento y vínculo.
El juego no es una pérdida de tiempo.
Es una necesidad biológica y neurológica.
Como adultos, nuestro papel no es adelantar aprendizajes, sino crear contextos donde el cerebro del niño pueda desarrollarse de forma respetuosa.
•Jugar es aprender.
•Acompañar es cuidar.