En muchos negocios, el problema no aparece de golpe.
Primero toleras un cliente que pide demasiado.
Luego una oferta que cuesta explicar.
Luego una agenda que no manda nadie.
Luego unos márgenes que ya mirarás más tarde.
Y un día no tienes un problema.
Tienes una cultura de tolerancia.
Pregunta:
¿Qué estás tolerando ahora mismo en tu negocio porque todavía no duele bastante?
Responde con algo concreto:
Un cliente. Una tarea. Precios. Un proceso. Una decisión o una conversación pendiente.